Uno de estos extraños seres se encaprichó de un monje muy joven y guapo al que intentaba seducir de todas las maneras posibles.
Él la rechazaba con cautela,para no herir sus sentimientos, pero ella lo intentaba una y otra vez hasta que él le dijo que su condición de humano, no era poder vivir en el agua...
El santo varón, sin embargo, consiguió resistir sus propósitos arguyendo que primero tenía que aprender a vivir bajo el agua y cómo esto era imposible, la kelpie acabó por despedirse de este proyecto amoroso, no sin antes haber derramado abundantes lágrimas que fueron cayendo por los ríos y lagos a los que ella acudia para intentar calamr su tristeza,segun cuenta al leyenda, se transformaron en guijarros de color azul, a los que los escoceses dan el nombre de "lágrimas de sirenas". recordando siempre la historia de la kelpie enamorada de un santo varón...